{"id":563,"date":"2020-09-01T13:06:13","date_gmt":"2020-09-01T13:06:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/articles\/building-democracy-2-0-parties-and-the-challenge-of-voter-engagement\/"},"modified":"2020-09-01T13:06:13","modified_gmt":"2020-09-01T13:06:13","slug":"construyendo-la-democracia-2-0-los-partidos-y-el-desafio-de-la-participacion-de-los-votantes","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/articles\/building-democracy-2-0-parties-and-the-challenge-of-voter-engagement\/","title":{"rendered":"Construyendo la democracia 2.0: los partidos y el desaf\u00edo de la participaci\u00f3n electoral"},"template":"","class_list":["post-563","article","type-article","status-publish","hentry","article_type-blog-post"],"acf":{"details":{"summary":"This is part 6 in a multi-part series examining ways to build an inclusive democracy for the 21st century.","featured_image":null,"article_type":162,"authors":["{\"site_id\":\"68\",\"post_type\":\"person\",\"post_id\":555}"],"related_issues":false,"related_work":false,"location":null},"sidebar":{"helper_enable_sidebar":false,"helper_media_contact":{"heading":"Media Contact","manually_enter_person":false,"person":null,"name":"","role":"","phone":"","email":""},"helper_links_downloads":{"heading":"Links & Downloads","links":null}},"page_layout":[{"acf_fc_layout":"layout_wysiwyg","_acfe_flexible_toggle":null,"component_wysiwyg":{"content":"<strong>Introducci\u00f3n<\/strong>\r\n\r\n<a href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/democracy-wire\/construyendo-la-democracia-2-0-como-los-partidos-politicos-convirtieron-el-conflicto-en-una-fuerza-productiva\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ya lo hemos visto<\/a> La estrecha relaci\u00f3n entre los partidos pol\u00edticos y la democracia. Durante la primera d\u00e9cada de existencia de esta naci\u00f3n, los partidos surgieron como una herramienta eficaz para la democracia al aclarar diferencias sobre temas importantes, impulsar agendas legislativas, exigir rendici\u00f3n de cuentas sobre los votos y buscar apoyo electoral para crear nuevas mayor\u00edas funcionales. La democracia requiere un gobierno capaz de gestionar el conflicto, que surge de una competencia campal entre facciones que compiten por influencia. Los partidos pol\u00edticos proporcionan un marco institucional para que estas facciones se unan y promuevan sus agendas. La competencia entre partidos, en \u00faltima instancia, conduce a resultados en el \u00e1mbito p\u00fablico. Dada nuestra naturaleza cooperativa, la idea de unirnos en partidos para competir en el \u00e1mbito pol\u00edtico parec\u00eda bastante natural, especialmente a la luz de las recompensas que ello conlleva. El papel de los partidos seguir\u00eda creciendo en el siglo XIX.<sup>El<\/sup> Siglo. A medida que la naci\u00f3n se expand\u00eda a nuevos territorios, tambi\u00e9n expandi\u00f3 el derecho al voto a nuevos grupos demogr\u00e1ficos. Muchos estados comenzaron a permitir el voto a los hombres blancos mayores de 21 a\u00f1os sin propiedades. El n\u00famero de votantes elegibles aument\u00f3 significativamente. Con ello, la complejidad de involucrar a los ciudadanos en el proceso pol\u00edtico se volvi\u00f3 m\u00e1s dif\u00edcil. En 1788, era relativamente f\u00e1cil involucrar a un peque\u00f1o grupo de propietarios de la \u00e9lite. Muchos conoc\u00edan a los candidatos. La historia era diferente para quienes carec\u00edan de medios econ\u00f3micos, educaci\u00f3n y conocimiento de los candidatos. Un electorado mucho m\u00e1s grande y econ\u00f3micamente diverso pondr\u00eda a prueba a la joven naci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo involucrar al p\u00fablico en general en el proceso democr\u00e1tico cuando no hay una recompensa directa y tangible por hacerlo? Adam Smith describi\u00f3 &quot;una mano invisible&quot; que opera en el \u00e1mbito econ\u00f3mico privado, donde productores y consumidores asignan recursos para optimizar un mercado de bienes y servicios. Sin embargo, el \u00e1mbito p\u00fablico es diferente. Con bienes p\u00fablicos como la defensa nacional o la educaci\u00f3n p\u00fablica, el consumo individual no disminuye la oferta. Los bienes p\u00fablicos est\u00e1n disponibles para todos, lo quieran o no. En estas circunstancias, los consumidores tienen pocos incentivos para actuar, ya que reciben el beneficio de los bienes p\u00fablicos independientemente de su participaci\u00f3n en el proceso pol\u00edtico. Esto plantea el cl\u00e1sico problema del &quot;oportunista&quot;. Para funcionar eficazmente, los bienes p\u00fablicos requieren un mecanismo de acci\u00f3n colectiva. En otras palabras, los individuos deben ver una raz\u00f3n para participar cuando reciben el mismo beneficio independientemente de sus acciones. Este ensayo examinar\u00e1 el desaf\u00edo de la acci\u00f3n colectiva y c\u00f3mo los partidos pol\u00edticos evolucionaron para resolver este problema. Describir\u00e1 las elecciones de 1828 como un punto de inflexi\u00f3n en el que los partidos pol\u00edticos se convirtieron en &quot;partidos de masas&quot;, involucrando a una gran audiencia en el proceso pol\u00edtico. Considerar\u00e1 las ventajas y desventajas de que los partidos desempe\u00f1en este papel en una democracia.\r\n\r\n<strong>La teor\u00eda de la acci\u00f3n colectiva<\/strong>\r\n\r\nDesde la perspectiva actual, puede resultar extra\u00f1o que celebremos una constituci\u00f3n que, al ser ratificada, reconoci\u00f3 el derecho al voto de un sector tan reducido de la humanidad. Como se ha se\u00f1alado, menos del 21% de la poblaci\u00f3n estadounidense vot\u00f3 en las primeras elecciones. Cada paso para ampliar el sufragio tom\u00f3 d\u00e9cadas, si no siglos, marcadas por retrocesos con la erecci\u00f3n de nuevas barreras. La historia estadounidense narra esta importante lucha. Sin embargo, rara vez consideramos la otra cara de la moneda. \u00bfPor qu\u00e9 tantos que tienen derecho al voto deciden no ejercerlo? De la docena de naciones que practican el voto obligatorio, Estados Unidos no es una de ellas. El concepto nunca se consolid\u00f3 aqu\u00ed. Hasta ahora, nuestro concepto de libertad incluye la libertad de optar por no participar en el proceso pol\u00edtico si as\u00ed lo desea. No hemos considerado seriamente el voto obligatorio, a pesar de que aliados como Australia exigen votar en las elecciones federales. Como pr\u00e1ctica voluntaria, el voto en Estados Unidos es, en el mejor de los casos, desigual. Desde principios del siglo XX<sup>El <\/sup>En el siglo XX, la participaci\u00f3n en las elecciones federales suele oscilar entre el 50 y el 601% de los votantes elegibles (entre el 35 y el 40% de la poblaci\u00f3n total). En otras palabras, un gran n\u00famero de estadounidenses opta por no participar en el proceso democr\u00e1tico. Estos bajos niveles de votaci\u00f3n reflejan el desaf\u00edo de los bienes p\u00fablicos. Hay pocas probabilidades de que una elecci\u00f3n dependa del voto de una sola persona. Salvo en circunstancias excepcionalmente excepcionales, recibimos el mismo resultado (es decir, el mismo representante electo y las mismas acciones que conlleva), votemos o no. Y a muchos votantes puede que no les gusten las opciones disponibles en la papeleta. Finalmente, votar tiene un coste. Se necesita tiempo para conocer a los candidatos, que pueden ir desde jueces hasta auditores estatales y comisionados de distrito de suelos y aguas. Tambi\u00e9n se necesita tiempo \u2014a menudo debido al trabajo remunerado\u2014 para registrarse y llegar al centro de votaci\u00f3n, donde se pueden encontrar largas colas. Estos factores han dado lugar a una teor\u00eda llamada &quot;c\u00e1lculo del voto&quot;. Similar a la teor\u00eda de la elecci\u00f3n social mencionada en el ensayo anterior, el c\u00e1lculo del voto surgi\u00f3 despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, cuando los acad\u00e9micos buscaron aplicar modelos econ\u00f3micos al comportamiento humano. Proporciona un marco \u00fatil para reflexionar sobre los factores que pueden afectar la decisi\u00f3n de una persona de votar en unas elecciones. La f\u00f3rmula es la siguiente:\r\n<p style=\"text-align: center;\">R = PB + D \u2013 C<\/p>\r\nR denota la recompensa anticipada que recibe una persona por emitir su voto. La f\u00f3rmula afirma que una persona votar\u00e1 si R es positivo. P representa la probabilidad de que un voto en particular influya en el resultado de las elecciones. B denota el beneficio diferencial que recibe una persona si su candidato preferido prevalece. D se refiere a la satisfacci\u00f3n intangible que alguien obtiene al votar, como un sentido de deber c\u00edvico o una muestra de apoyo a un candidato en particular, independientemente del resultado. Finalmente, C representa los costos asociados con el voto mencionados anteriormente. En resumen, P y B se relacionan directamente con el resultado de una elecci\u00f3n, mientras que D y C impactan en la decisi\u00f3n de votar, independientemente del resultado. Esta f\u00f3rmula revela el alcance del desaf\u00edo de la acci\u00f3n colectiva con la democracia. Dado que el valor de P suele ser cercano a cero, P por B (PB) es bajo incluso si la diferencia en el resultado para un votante (es decir, B) es particularmente alta. Como resultado, los te\u00f3ricos postulan que las variables D y C tienen el mayor impacto en si una persona decide votar. Esencialmente, \u00bflas recompensas intr\u00ednsecas de votar superan los costos de votar? Podemos ver c\u00f3mo este c\u00e1lculo se desarrolla a nivel demogr\u00e1fico. Recordemos la discusi\u00f3n anterior sobre la libertad positiva. Robert Putnam... <u>C\u00f3mo hacer que la democracia funcione<\/u> concluye que las regiones en Italia con una tradici\u00f3n c\u00edvica m\u00e1s rica tienen tasas mucho m\u00e1s altas de participaci\u00f3n electoral. Dichas tradiciones se correlacionan con los ingresos y el acceso a redes sociales s\u00f3lidas. Estos mismos factores est\u00e1n en juego en los EE. UU. M\u00e1s del 70% de las personas con un t\u00edtulo universitario votan, mientras que solo aproximadamente la mitad de las personas con un t\u00edtulo de secundaria participan. El 75% de los ciudadanos que ganan m\u00e1s de $150,000 por a\u00f1o votan, mientras que menos del 50% de los que ganan menos de $50,000 por a\u00f1o logran votar. Por supuesto, los estadounidenses mayores participan en cantidades mucho mayores que los j\u00f3venes. Para muchos, votar se siente como un privilegio especial considerando sus luchas diarias. Con base en estos factores, podemos ver por qu\u00e9 tantos optan por no votar. A nivel social, este fen\u00f3meno es problem\u00e1tico. Como se describi\u00f3 anteriormente, uno de los grandes valores de la democracia es la mente colectiva. La participaci\u00f3n en una elecci\u00f3n por parte de una poblaci\u00f3n diversa que se basa en informaci\u00f3n descentralizada y privada crea una se\u00f1al valiosa para aquellos en el gobierno. Ayuda a la sociedad a funcionar de forma m\u00e1s eficiente y \u00f3ptima. Las bajas tasas de participaci\u00f3n electoral distorsionan la toma de decisiones gubernamentales y, en \u00faltima instancia, amenazan con aislar a ciertos segmentos de la sociedad al no estar representados ciertos puntos de vista. Esto, a su vez, incrementa los costos sociales. Por lo tanto, resolver el problema de la acci\u00f3n colectiva y maximizar la participaci\u00f3n electoral es fundamental para la democracia.\r\n\r\n<strong>1828 y la formaci\u00f3n del Partido de Masas<\/strong>\r\n\r\nLos partidos pol\u00edticos llegaron a desempe\u00f1ar un papel fundamental en la soluci\u00f3n del problema de la acci\u00f3n colectiva. As\u00ed como los partidos ayudaron a superar la desconexi\u00f3n entre las preferencias individuales y los resultados grupales, tambi\u00e9n encontraron una manera de reducir el costo de votar y aumentar los beneficios percibidos, tanto intr\u00ednsecos como reales. <u>\u00bfPor qu\u00e9 fiestas?<\/u> Relata c\u00f3mo los partidos lograron esto, centr\u00e1ndose en las elecciones de 1828. En estas elecciones, los l\u00edderes revivieron el sistema de partidos competitivos tras un per\u00edodo de declive y construyeron una operaci\u00f3n masiva que logr\u00f3 una participaci\u00f3n electoral hist\u00f3rica. Estas acciones marcaron un avance significativo en la organizaci\u00f3n de los partidos pol\u00edticos y definir\u00edan el rumbo de los partidos en Estados Unidos en el futuro. Tras la formaci\u00f3n inicial del partido en la d\u00e9cada de 1790, la competencia disminuy\u00f3. Se resolvieron muchos problemas importantes relacionados con el Gran Principio, como lo llam\u00f3 Aldrich. Hamilton, quien impuls\u00f3 gran parte del debate pol\u00edtico con su visi\u00f3n expansiva del poder federal, falleci\u00f3 prematuramente en 1804. La pol\u00edtica estadounidense entr\u00f3 en un per\u00edodo conocido como &quot;la Era de los Buenos Sentimientos&quot; (s\u00e9 que es dif\u00edcil imaginar una era as\u00ed hoy en d\u00eda). El Partido Federalista decay\u00f3, incapaz de expandir su alcance mucho m\u00e1s all\u00e1 de la \u00e9lite empresarial del noreste. El Partido Dem\u00f3crata-Republicano o Jeffersoniano domin\u00f3 a medida que un virginiano tras otro llegaba a la Casa Blanca. Madison y Monroe sucedieron a Jefferson. Los tres virginianos cumplieron dos mandatos. Sin un sucesor claro para Monroe en 1824, surgieron varios candidatos fuertes, entre ellos John Quincy Adams, Henry Clay, Andrew Jackson y William Crawford. Todos se presentaron como dem\u00f3cratas-republicanos. Jackson gan\u00f3 el voto popular con 41%, mientras que Adams qued\u00f3 en segundo lugar. Fue la primera elecci\u00f3n presidencial en la que el ganador no obtuvo la mayor\u00eda simple de los votos. Dado que ning\u00fan candidato gan\u00f3 el colegio electoral, el resultado se someti\u00f3 a la C\u00e1mara de Representantes de Estados Unidos. Adams finalmente prevaleci\u00f3 entre acusaciones de &quot;negociaci\u00f3n corrupta&quot; con Clay, quien fue nombrado Secretario de Estado. Con estos antecedentes, se prepar\u00f3 el escenario para una revancha entre Adams y Jackson en la campa\u00f1a presidencial de 1828. Martin Van Buren, senador estadounidense por Nueva York en aquel momento y aliado de Jackson, result\u00f3 indispensable en la planificaci\u00f3n de la campa\u00f1a de 1828. Comenz\u00f3 por revivir el sistema bipartidista. Jackson se presentar\u00eda bajo el reci\u00e9n formado Partido Dem\u00f3crata, y Adams bajo la bandera del Partido Republicano Nacional. Van Buren reconoci\u00f3 que la expansi\u00f3n del derecho al voto para incluir a quienes carec\u00edan de propiedades, as\u00ed como la incorporaci\u00f3n de nuevos estados a la Uni\u00f3n, ofrec\u00eda un terreno f\u00e9rtil si se lograba movilizar adecuadamente a los votantes. Las mejoras en la infraestructura, incluyendo nuevos sistemas de comunicaciones y transporte, facilitar\u00edan dicha movilizaci\u00f3n. La construcci\u00f3n del primer partido de masas surgi\u00f3 de una estructura organizativa. Comenz\u00f3 con un n\u00facleo en el Congreso: miembros que se opon\u00edan a Adams y ve\u00edan el beneficio de alinearse con un posible nuevo presidente, Jackson. Van Buren lider\u00f3 este paso, convocando a los miembros para formar un grupo conocido como &quot;el Caucus&quot;. El Caucus ten\u00eda la capacidad de recaudar fondos y supervisar una campa\u00f1a nacional desde su posici\u00f3n estrat\u00e9gica en Washington, D. C. El siguiente paso organizativo se extendi\u00f3 a los estados. El Caucus estableci\u00f3 relaciones con funcionarios estatales y locales para establecer una alianza que pudiera orquestar actividades sobre el terreno a nivel local. Finalmente, un partido de masas depend\u00eda de la participaci\u00f3n electoral. Los esfuerzos para movilizar a los votantes se centraban en el c\u00e1lculo del voto, reduciendo el costo del voto y elevando su valor. El Partido Dem\u00f3crata logr\u00f3 esto de varias maneras. Organiz\u00f3 m\u00edtines masivos por todo el pa\u00eds. Estos mitines generaron entusiasmo por los candidatos. Incluyeron hogueras, alcohol y la elevaci\u00f3n de postes de nogal para anunciar &quot;Old Hickory&quot;. La direcci\u00f3n del partido contrat\u00f3 a una prensa partidista simpatizante y tambi\u00e9n subvencion\u00f3 una cadena de peri\u00f3dicos. Las acusaciones de que Adams hab\u00eda apostado en la Casa Blanca a expensas del p\u00fablico, junto con una serie de otros delitos, avivaron la ret\u00f3rica. Todos estos esfuerzos requirieron recursos significativos que solo una organizaci\u00f3n del partido pod\u00eda proporcionar. Finalmente, dieron sus frutos con la victoria de Jackson. Los acad\u00e9micos han recopilado datos para determinar en qu\u00e9 medida la organizaci\u00f3n del partido influy\u00f3 en el resultado de las elecciones de 1828. La &quot;teor\u00eda estrat\u00e9gica del partido&quot; planteaba la hip\u00f3tesis de que el Partido Dem\u00f3crata invertir\u00eda la mayor cantidad de recursos en organizar aquellos estados con el mayor retorno de la inversi\u00f3n. En ese momento, Nueva Inglaterra contaba con las organizaciones estatales m\u00e1s s\u00f3lidas. Sin embargo, era probable que Adams ganara esos estados seg\u00fan el resultado de 1824. El Sur contaba con poca infraestructura partidaria, por lo que el costo de organizarse era alto y era probable que Jackson ganara seg\u00fan las elecciones anteriores. Por lo tanto, el Partido Dem\u00f3crata centr\u00f3 sus esfuerzos en los estados del Atl\u00e1ntico Medio donde ya exist\u00eda cierta organizaci\u00f3n y una victoria inclinar\u00eda la balanza del Colegio Electoral a favor de Jackson. Los resultados muestran que la participaci\u00f3n aument\u00f3 en casi 421 puntos porcentuales en aquellos estados con una organizaci\u00f3n partidaria, en comparaci\u00f3n con 181 puntos porcentuales en los estados sin dicha estructura. Si bien algunos han teorizado que la participaci\u00f3n reflej\u00f3 la popularidad de Jackson o la reciente expansi\u00f3n del sufragio, la comparaci\u00f3n entre estados con esfuerzos de movilizaci\u00f3n demuestra el impacto de la actividad partidista. Cabe destacar dos aspectos de este per\u00edodo. En primer lugar, el Partido Dem\u00f3crata no enfatiz\u00f3 mucho una agenda pol\u00edtica. Debido a la notoriedad de Jackson como un h\u00e9roe de guerra popular, los l\u00edderes del partido no tuvieron que invertir recursos significativos en educar a los votantes sobre su marca. Era el partido de Jackson. Esta t\u00e1ctica permiti\u00f3 a los l\u00edderes estatales y locales del partido adaptar los mensajes espec\u00edficos a sus votantes. Esta caracter\u00edstica de los partidos estadounidenses \u2014restar importancia a una agenda pol\u00edtica central y cohesiva\u2014 persistir\u00eda hasta bien entrado el siglo XX.<sup>El<\/sup> En segundo lugar, la participaci\u00f3n aument\u00f3 significativamente en 1828, a pesar de que s\u00f3lo un partido pose\u00eda una organizaci\u00f3n de masas. En 1840, la participaci\u00f3n alcanz\u00f3 una de las tasas de participaci\u00f3n m\u00e1s altas en la historia de Estados Unidos, con un 801,3%. Con un sistema bipartidista competitivo, casi todos los segmentos de la poblaci\u00f3n con derecho a voto participaban en uno de los partidos. Cada votante importaba. Estos altos niveles de participaci\u00f3n continuar\u00edan hasta finales de la d\u00e9cada de 1840.<sup>El<\/sup> siglo.\r\n\r\n<strong>El Leviat\u00e1n<\/strong>\r\n\r\nVotar, como muchas otras actividades asociadas con bienes p\u00fablicos, plantea un dilema, principalmente debido al problema del oportunismo. Hemos visto c\u00f3mo los partidos pol\u00edticos surgieron, en parte, para resolver este dilema. Si bien un n\u00famero significativo de votantes decide no votar, muchos s\u00ed lo hacen porque los partidos pol\u00edticos se esfuerzan por reducir el costo y aumentar la satisfacci\u00f3n que se obtiene al votar. Los postes de nogal de 1828 se han transformado en pegatinas para parachoques, campa\u00f1as de registro, estaciones telef\u00f3nicas, entregas de material lum\u00ednico, cartas, visitas puerta a puerta, transporte a las urnas y, ahora, mensajes de texto incesantes. Sin embargo, resulta inc\u00f3modo dejar en manos de los partidos pol\u00edticos la tarea de resolver el problema de la acci\u00f3n colectiva, especialmente considerando los debates que enfrentamos sobre el voto en el siglo XXI. Los partidos pol\u00edticos tienen un inter\u00e9s propio. Un partido organiza y destina recursos a movilizar a los m\u00e1s propensos a apoyar a sus candidatos, excluyendo a todos los dem\u00e1s. A pesar del inter\u00e9s propio, los partidos est\u00e1n mejor posicionados para desempe\u00f1ar este papel por varias razones. La alternativa no es particularmente atractiva. Thomas Hobbs fue uno de los primeros te\u00f3ricos pol\u00edticos en abordar este problema. Consider\u00f3 c\u00f3mo una sociedad aborda los problemas cuyo resultado \u00f3ptimo depende de la acci\u00f3n colectiva. Ante la falta de confianza y una cultura c\u00edvica s\u00f3lida, Hobbs recurri\u00f3 a la aplicaci\u00f3n de la ley por terceros. Un tercero exigir\u00eda que todos actuaran para que quienes dedican tiempo y esfuerzo no fueran &quot;penalizados&quot; en comparaci\u00f3n con quienes se benefician de ello. Este enfoque presenta al menos dos problemas. El uso de la aplicaci\u00f3n coercitiva es costoso e ineficiente, y requiere un mecanismo para dicha aplicaci\u00f3n. Este enfoque tambi\u00e9n requiere una parte neutral y confiable. Si recae en el gobierno federal la responsabilidad de garantizar que todos voten, quienes controlan el gobierno podr\u00edan usar dicha autoridad en su propio inter\u00e9s. Por otro lado, los partidos pol\u00edticos encajan perfectamente en la nueva construcci\u00f3n social encarnada por la democracia. Las elecciones crearon un mercado compuesto por votantes que toman decisiones sobre el gobierno. A medida que el gobierno se volvi\u00f3 m\u00e1s complejo y requiri\u00f3 m\u00e1s recursos y cargos para llevar a cabo sus acciones, los beneficios que obtuvieron los actores pol\u00edticos aumentaron. Como en cualquier mercado, los emprendedores crean empresas que les ayudan a competir por esos beneficios. Los partidos pol\u00edticos se convirtieron en la empresa con suficientes recursos para que los pol\u00edticos compitieran y ganaran las elecciones. Esta competencia garantiza que el inter\u00e9s propio de un partido en atraer solo a ciertos votantes se vea contrarrestado por otro partido que atrae a otros votantes. En consecuencia, los consumidores, en la forma de votantes, se benefician de un mercado sano de productores. Si bien los partidos pol\u00edticos son un aspecto necesario de cualquier democracia sana, tienen un precio. Como con cualquier actividad grupal, los partidos dependen de nuestra propensi\u00f3n al tribalismo. Como se mencion\u00f3 anteriormente, los partidos pueden pasar de la competencia blanda a la dura bajo ciertas circunstancias. La democracia se basa en gran medida en normas de comportamiento. Si bien la competencia es feroz, los participantes acatan ciertas barreras que garantizan la reciprocidad de los oponentes. Cuando estas barreras se erosionan, los participantes ya no siguen las reglas t\u00e1citas del juego. Incluso pueden intentar socavar las reglas escritas. Debemos reconocer que la competencia en un mercado libre conlleva riesgos significativos. Los partidos competitivos son esenciales para una democracia s\u00f3lida, pero tienen el potencial de destruirla.\r\n\r\n<strong>Conclusi\u00f3n<\/strong>\r\n\r\nLos partidos pol\u00edticos surgieron como una herramienta para la democracia poco despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n de esta naci\u00f3n. Ofrecieron un ant\u00eddoto a las preocupaciones de los redactores sobre las facciones al unir a grupos dispares en una fuerza productiva para impulsar la acci\u00f3n pol\u00edtica y legislativa. A medida que el electorado se expandi\u00f3 y el sistema pol\u00edtico se volvi\u00f3 m\u00e1s complejo, la democracia se enfrent\u00f3 a otro desaf\u00edo: el de la acci\u00f3n colectiva. Los partidos pol\u00edticos ayudaron a resolver este desaf\u00edo al trabajar creativamente para involucrar a los votantes que tienen un incentivo marginal para participar en el proceso pol\u00edtico. Cuando Estados Unidos ten\u00eda dos partidos compitiendo activamente para movilizar a las masas, la participaci\u00f3n electoral aument\u00f3 dr\u00e1sticamente. Un alto nivel de participaci\u00f3n de los votantes es fundamental. La democracia depende de la contribuci\u00f3n de un electorado diverso para dar una se\u00f1al de las prioridades de la sociedad. Aunque los partidos pol\u00edticos tienen un inter\u00e9s propio en movilizar selectivamente a los votantes, la competencia entre m\u00faltiples partidos garantiza un mercado saludable para los votantes. La alternativa de exigir y hacer cumplir la participaci\u00f3n de los votantes plantea sus propios problemas. Por lo tanto, los partidos pol\u00edticos son el mejor veh\u00edculo disponible para resolver el problema de la acci\u00f3n colectiva, incluso si nuestra naturaleza tribalista puede amenazar la democracia si no se la contiene adecuadamente.\r\n\r\n<hr \/>\r\n\r\n<em>Mack Paul es miembro del consejo asesor estatal de Common Cause NC y socio fundador de Morningstar Law Group.<\/em>\r\n\r\nPartes de esta serie:\r\n\r\n<a href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/democracy-wire\/construyendo-la-democracia-2-0-introduccion\/\">Introducci\u00f3n: Construyendo la democracia 2.0<\/a>\r\n\r\n<a href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/democracy-wire\/construyendo-la-democracia-2-0-que-es-la-democracia-y-por-que-es-importante\/\">Parte 1: \u00bfQu\u00e9 es la democracia y por qu\u00e9 es importante?<\/a>\r\n\r\n<a href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/democracy-wire\/construyendo-la-democracia-2-0-como-la-idea-de-libertad-hace-posible-la-primera-innovacion\/\" rel=\"noopener\">Parte 2: C\u00f3mo la idea de libertad hace posible la primera innovaci\u00f3n<\/a>\r\n\r\n<a href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/democracy-wire\/construyendo-la-democracia-2-0-la-segunda-innovacion-que-dio-origen-a-la-democracia-moderna\/\">Parte 3: La segunda innovaci\u00f3n que dio origen a la democracia moderna<\/a>\r\n\r\n<a href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/democracy-wire\/construyendo-la-democracia-2-0-el-surgimiento-y-la-funcion-de-los-partidos-politicos-poniendo-las-cosas-en-claro\/\">Parte 4: El surgimiento y la funci\u00f3n de los partidos pol\u00edticos: dejando las cosas claras<\/a>\r\n\r\n<a href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/democracy-wire\/construyendo-la-democracia-2-0-como-los-partidos-politicos-convirtieron-el-conflicto-en-una-fuerza-productiva\/\">Parte 5: C\u00f3mo los partidos pol\u00edticos convirtieron el conflicto en una fuerza productiva<\/a>\r\n\r\n<a href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/democracy-wire\/construyendo-la-democracia-2-0-los-partidos-y-el-desafio-de-la-participacion-de-los-votantes\/\">Parte 6: Los partidos y el desaf\u00edo de la participaci\u00f3n de los votantes<\/a>\r\n\r\n<a href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/democracy-wire\/construyendo-la-democracia-2-0-el-movimiento-progresista-y-la-decadencia-de-los-partidos-en-estados-unidos\/\">Parte 7: El movimiento progresista y la decadencia de los partidos en Estados Unidos<\/a>\r\n\r\n<a href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/democracy-wire\/construyendo-la-democracia-2-0-rousseau-y-la-voluntad-del-pueblo\/\">Parte 8: Rousseau y \u201cla voluntad del pueblo\u201d<\/a>\r\n\r\n<a href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/democracy-wire\/construyendo-la-democracia-2-0-el-oscuro-secreto-de-la-votacion-por-mayoria\/\">Parte 9: El oscuro secreto de la votaci\u00f3n por mayor\u00eda<\/a>\r\n\r\n<a href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/democracy-wire\/construyendo-la-democracia-2-0-la-promesa-del-voto-proporcional\/\">Parte 10: La promesa del voto proporcional<\/a>\r\n\r\n<a href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/democracy-wire\/construyendo-democracia-2-0-mayorias-minorias-e-innovacion-en-el-diseno-electoral\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Parte 11: Mayor\u00edas, minor\u00edas e innovaci\u00f3n en el dise\u00f1o electoral<\/a>\r\n\r\n<a href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/democracy-wire\/construyendo-la-democracia-2-0-los-intentos-mal-dirigidos-de-reforma-electoral-en-los-ee-uu\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Parte 12: Los intentos err\u00f3neos de reforma electoral en Estados Unidos<\/a>\r\n\r\n<a href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/democracy-wire\/construyendo-la-democracia-2-0-los-usos-y-abusos-de-la-redistribucion-de-distritos-en-la-democracia-estadounidense\/\">Parte 13: Construyendo la democracia 2.0: Los usos y abusos de la redistribuci\u00f3n de distritos en la democracia estadounidense<\/a>"}}]},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v26.6 (Yoast SEO v27.1.1) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Building Democracy 2.0: Parties and the Challenge of Voter Engagement - Common Cause North Carolina<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/articulos-2\/construyendo-la-democracia-2-0-los-partidos-y-el-desafio-de-la-participacion-de-los-votantes\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Building Democracy 2.0: Parties and the Challenge of Voter Engagement\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/articulos-2\/construyendo-la-democracia-2-0-los-partidos-y-el-desafio-de-la-participacion-de-los-votantes\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Common Cause North Carolina\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/common-cause-share-image.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/articles\/building-democracy-2-0-parties-and-the-challenge-of-voter-engagement\/\",\"url\":\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/articles\/building-democracy-2-0-parties-and-the-challenge-of-voter-engagement\/\",\"name\":\"Building Democracy 2.0: Parties and the Challenge of Voter Engagement - Common Cause North Carolina\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/#website\"},\"datePublished\":\"2020-09-01T13:06:13+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/articles\/building-democracy-2-0-parties-and-the-challenge-of-voter-engagement\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/articles\/building-democracy-2-0-parties-and-the-challenge-of-voter-engagement\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/articles\/building-democracy-2-0-parties-and-the-challenge-of-voter-engagement\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Building Democracy 2.0: Parties and the Challenge of Voter Engagement\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/\",\"name\":\"Common Cause North Carolina\",\"description\":\"\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Construyendo la democracia 2.0: los partidos y el desaf\u00edo de la participaci\u00f3n de los votantes - Common Cause North Carolina","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/articulos-2\/construyendo-la-democracia-2-0-los-partidos-y-el-desafio-de-la-participacion-de-los-votantes\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"Building Democracy 2.0: Parties and the Challenge of Voter Engagement","og_url":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/articulos-2\/construyendo-la-democracia-2-0-los-partidos-y-el-desafio-de-la-participacion-de-los-votantes\/","og_site_name":"Common Cause North Carolina","og_image":[{"width":1200,"height":630,"url":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/common-cause-share-image.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/articles\/building-democracy-2-0-parties-and-the-challenge-of-voter-engagement\/","url":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/articles\/building-democracy-2-0-parties-and-the-challenge-of-voter-engagement\/","name":"Construyendo la democracia 2.0: los partidos y el desaf\u00edo de la participaci\u00f3n de los votantes - Common Cause North Carolina","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/#website"},"datePublished":"2020-09-01T13:06:13+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/articles\/building-democracy-2-0-parties-and-the-challenge-of-voter-engagement\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/articles\/building-democracy-2-0-parties-and-the-challenge-of-voter-engagement\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/articles\/building-democracy-2-0-parties-and-the-challenge-of-voter-engagement\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Building Democracy 2.0: Parties and the Challenge of Voter Engagement"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/#website","url":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/","name":"Causa com\u00fan de Carolina del Norte","description":"","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"}]}},"distributor_meta":false,"distributor_terms":false,"distributor_media":false,"distributor_original_site_name":"Common Cause North Carolina","distributor_original_site_url":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es","push-errors":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article\/563","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/article"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article\/563\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.commoncause.org\/north-carolina\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=563"}],"curies":[{"name":"Gracias","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}